Inicio
Solicitudes
Fundación Roviralta
La Fundación
Carta del Presidente
Fundadores
Patronato
Donaciones
Beneficiarios
Noticias
Donde estamos
 
© 2005 - Aviso legal
La Fundación| Carta del Presidente| Fundadores| Patronato

Marzo 2009

 
“Un hombre que se iba al extranjero llamó a sus criados y les encomendó su hacienda; a uno le dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad…Al cabo de mucho tiempo, vuelve el señor … y ajusta cuentas con ellos. …El que había recibido cinco presentó otros cinco…el de dos, dos más ganados…A ambos felicitó y les puso al frente de lo mucho habiendo sido fieles en lo poco.
El que había recibido un talento dijo...Me dio miedo, y fui y escondí en tierra tu talento. Mira, aquí tienes lo que es tuyo.
Pero su señor le respondió: Siervo malo y perezoso, sabías que yo cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí; debías, pues, haber entregado mi dinero a los banqueros, y así, al volver yo, habría cobrado lo mío con los intereses...quitadle su talento y dádselo a quien tiene más… y a ese siervo inútil, echadle a las tinieblas exteriores…”(Mateo 25.14.30)
 
La parábola evangélica de los talentos reclama con vigor, incluso con dureza, el esfuerzo por sacar rendimiento de los medios a nuestro alcance. Sean estos materiales, intelectuales o espirituales.
 
La recordamos ahora con  un doble y singular propósito:
 
En cuanto que reflexión sobre lo recibido de nuestros fundadores cuando en este 2009 vamos a cumplir cincuenta años; medio siglo de vida de la Fundación MF de Roviralta; diez lustros de haber recibido unos “talentos”; de haberlos mantenido, acrecentado y aplicado a los fines fundacionales. Un capítulo de esta Memoria rinde cuenta de ello.
 
Y en tanto que misión de presente y de futuro; la situación económica afecta a todos los sectores de nuestra gestión patrimonial; disponemos y dispondremos de menores rentas, menos “talentos”. Esto nos obliga a esforzarnos más para sacar lo mejor de lo menos, a esforzarnos más en eficiencia y economía de gestión y en acierto en su aplicación para que multipliquen su rentabilidad social.
 
¡Hay que hacer mejor con menos!
 
 Un muy cordial saludo