Fundación Roviralta

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Viernes, 18 de Mayo de 2012

Carta del Presidente

Abril 2010

Carta del Presidente (*)

Nos gusta definir a la Fundación Roviralta como un "cierto patrimonio regido por una organización altruista con enorme ánimo de lucro y de beneficio (que nadie se alarme ni escandalice, se trata de maximizar el beneficio en la gestión de nuestro patrimonio para maximizar el cumplimiento de los fines) y, desde luego, no es gubernamental".
Sin ningún ánimo de provocar, tan sólo decir la verdad en las palabras y en los conceptos que subyacen en ellas, queremos creer en las siguientes afirmaciones:
- Tenemos un patrimonio, recibido de nuestros fundadores, los hermanos José María y Manuel Roviralta. Es el que es, ni grande ni pequeño. Hemos hecho lo posible para mantenerlo y acrecentarlo, a veces (como en estos dos años) resulta francamente difícil. Es nuestra singular y única fuente de recursos y los distribuimos en su plenitud, todos cuantos somos capaces de generar.
- Somos una organización, aunque sea pequeña en su dimensión material y en el número de personas, ... funcionamos de acuerdo a ciertas normas y procedimientos y ello nos ratifica como organización.
- Nuestra pretensión y los fines para los que trabajamos están más allá de nosotros mismos, están en el prójimo, en el "alter", en los otros, por eso nos calificamos de altruistas.
- Pero para poder conseguir satisfacer fines altruistas necesitamos maximizar nuestro lucro, conseguir el más alto grado de beneficio, de "hacer
bien" la gestión de nuestro modesto patrimonio; así pues y en este sentido, tenemos enorme ánimo de lucro.
- Queremos la máxima libertad compatible con la licitud y moralidad de nuestras acciones; no queremos ataduras ni condicionamientos ajenos a aquellos que debe tener cualquier iniciativa personal, civil o mercantil; así pues, ejercemos nuestra opción fiscal y nos afirmamos en nuestro carácter privado, libre y no gubernamental.
- Rechazamos, en consecuencia, la definición como ONG. El quiosquero de mi barrio tiene organización y no es gubernamental. Muchos grandes bancos tienen organización y no son gubernamentales.
- Rechazamos, no menos, la definición como "sin ánimo de lucro" (o "non profit") por lo dicho, por que sí lo tenemos. Se trata de un necesario, de un obligado "ánimo de lucro altruista". El beneficio no se dirige hacia el interior de la
organización, como es el caso de los componentes de un negocio o de una sociedad; el beneficio se dirige hacia afuera de la organización, hacia el "alter".
Y hay que hacerlo muy bien, muy grande, excelente, máximo... eso a mi juicio: es "ánimo de lucro... para el otro". Eso es lo que realmente añade algo distintivo, que no es ni siquiera el concepto de "interés general", sino el de "altruismo".
Nos parece que esta manera de definirnos y de actuar es la que más fielmente prolonga, mantiene y preserva el espíritu y la voluntad de los fundadores; tal como éstos nos plantearon los principios fundacionales:
- máxima amplitud de objetivos y fines: filantropía
- completa libertad en la gestión: eficacia empresarial
- nula dependencia e intervención pública: iniciativa libre
Esta Medalla nos reconforta. La recibimos pensando que, seguro que se podía haber hecho mejor en estos 50 años, pero que desde los propios fundadores, hasta todos los que nos han precedido (que ya son más) y los que aún estamos, no lo han (hemos) hecho del todo mal.
Esta Medalla nos preocupa. Hasta ahora todo ha estado más o menos bien, pero, ¿qué tendremos que hacer en el presente y en el futuro para honrarla? ¿Para rendir honor a este honor? ¡Menudo compromiso! ¡Y máxime en la situación económica en que estamos! ¡Qué dura perspectiva!
Esta Medalla nos estimula. Hemos vivido tiempos duros antes. Soy testigo de las dificultades económicas y políticas de los 70' y de la crisis económica de la primera mitad de lo 90', ahora tenemos experiencia, equipo y el aliciente que nos brinda esta medalla va a resultar fundamental.
Gracias, de nuevo, a cuantos en la Asociación, desde la propuesta a la decisión final, habéis hecho posible esta Medalla de Honor.
Os confieso que he buscado en el Casares la definición de la palabra "honor", por ver si coincidía con la de la RAE, y me he encontrado con que rezaba que honor es "la buena reputación adquirida por la práctica de la virtud".
Pues y aunque no quisiéramos renunciar a conseguir esa condición, me sigue gustando más la de la RAE(**) : cualidad moral de severo cumplimiento de nuestros deberes respecto del prójimo. ¡Fantástica y condicionante exigencia para los que nos reconocemos como "organización altruista" (OA)!
¡Gracias y que Dios nos ayude!

(*) Extractos de su intervención ante la Asamblea de la Asociación Española de Fundaciones el 25 de noviembre de 2009 durante la entrega de la Medalla de Honor de la AEF.
(**) Hace referencia a unas frases del principio de la intervención: Muchas gracias por creer que, tras de 50 años de currículo, tenemos la "cualidad moral que nos lleva al más severo cumplimiento de nuestros deberes respecto del prójimo y de nosotros mismos". Así define el concepto "honor" el diccionario de la RAE. Y nos encanta la primera parte, la que se refiere a "nuestros deberes respecto del prójimo".